Salida con la Manada Jeep®, una aventura anunciada.

Mi nombre es Juan, tengo 35 años y hoy les contaré cómo fue mi primera salida con la Manada JEEP.

Empezaré contándoles que desde niño el ADN aventurero se había apoderado de mí, me gustaba estar fuera de casa, viajar y recorrer senderos naturales, hacer fogatas con mis padres y sobre todo salir a acampar.

Ya adulto, junto a mi esposa y mi mascota, empezamos a buscar ese vehículo que se adaptara a lo que somos, un carro lleno de estilo que no desentonara con nuestra personalidad y pudiera brindarnos esas experiencias de aventura que tanto nos apasionan con seguridad y alta tecnología, luego de una corta búsqueda lo encontramos, el destino y la experiencia de amigos cercanos nos llevó directamente a JEEP y fue un match a primera vista, aventura, seguridad y tecnología en un solo vehículo; así fue como llegó nuestra vida nuestro JEEP RENEGADE, simplemente un match perfecto.

A los pocos meses de tener mi JEEP empezamos a seguir las redes sociales de la marca junto a mi esposa, donde veíamos inspiradoras imágenes para salir y disfrutar a bordo de nuestro JEEP; un día, apareció una historia donde invitaban a algunos seguidores a vivir una experiencia en manada, la cual deseábamos vivir desde el día que sacamos nuestro JEEP del concesionario, así que no dudamos en contestar inmediatamente, ya que eran cupos limitados, para participar simplemente debimos responder a una trivia relacionada con la marca correctamente en alguna de sus redes sociales ¡y listo! Al hacerlo me solicitaron unos datos de contacto básicos por medio en un mensaje directo, luego se pusieron en contacto conmigo a través de una llamada telefónica y me pusieron una cita.

Algo que nunca olvidaré y le sumó aún más emoción fue que la señorita que me contactó finalizó la llamada diciendo: “Juan, te esperamos para que vivas toda una aventura en manada”.

Claramente, esperé ese día con grandes ansias, la cita fue un sábado a las afueras de Bogotá; allí nos encontramos con aproximadamente otros 20 Jeeperos, nos brindaron prendas de la Manada JEEP, desayunamos, marcamos los carros con un número que definía nuestro orden en la caravana, y salimos de ruta.

El camino nos encontraría con un terreno mixto entre partes de asfalto y algunas trochas suaves, acompañados de increíbles paisajes naturales; en cabeza de la caravana estaba Daniel Pereira, un piloto experto 4x4 y embajador de la marca JEEP, que durante el recorrido nos iba explicando a todos los pilotos como sacarle mejor provecho a nuestras máquinas.

De repente uno de los pilotos se acercó mucho a una zanja; tanto que una de sus ruedas quedó en el aire, ¡quedó atrapado!, no había tracción por el lodo, así que varios pilotos bajamos de nuestros JEEPS para darle un empujoncito, sin embargo, el ángulo no ayudaba, pero había un haz bajo la manga mucho más poderoso; Daniel Pereira sacaría de su Jeep una correa de remolque, la ató al JEEP WRANGLER que conducía y en menos de nada, estábamos viendo la demostración del poder Jeep en su máxima expresión, el JEEP de Daniel Pereira estaba remolcando el vehículo que había quedado entre la zanja, aunque en realidad, solo bastó una pequeña acelerada y unos cuantos segundos para que todos estuviéramos de nuevo encarrilados para seguir recorriendo los increíbles paisajes que nos estaban rodeando. Fue una experiencia que además de enseñarnos unos cuantos trucos fue muy emocionante.

Luego de atravesar varias fincas, encontramos un espacio donde empezamos a parquear nuestros vehículos en medio de la naturaleza, ya era hora de almuerzo, así que la marca había preparado un espacio al aire libre donde un chef se encontraba preparando hamburguesas artesanales; mientras comíamos compartíamos experiencias de viaje y aventura con otros Jeeperos, me sorprendí de tantas cosas en común que tenía con estas personas entre rizas y charlas sentía que había llegado a un lugar donde encajaba muy bien.

Como cierre nos obsequiaron algunos insumos de cocina muy elegantes, pero con un toque rústico que nos encantaron y tuvimos el espacio para tomarnos fotografías, charlar y aprender mucho más de nuestro JEEP.

Felices y con varias anécdotas para contar para toda la vida finalizaría el día, vivimos una experiencia llena de trabajo en equipo, de aprendizaje y de paisajes mágicos; ahora cada vez que me acero a la cocina y veo algún producto de los que me obsequiaron en esa ocasión o incluso veo algún otro JEEP cerca al mío por la autopista, las ganas de salir de nuevo son incontenibles y empiezo a pensar en la siguiente travesía junto a mi esposa, mi mascota y claramente mi JEEP.

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